lunes, 31 de diciembre de 2012

2013, el Euro nuevamente en entredicho

Con las vistas puestas ya en 2013 y mientras Rajoy pide comprensión, paciencia y solidaridad, vuelven a aparecer los fantasmas respecto a la viabilidad del Euro. En la actualidad por mucho que Rajoy juegue al despiste y diga que el rescate de momento no es necesario pero no descarta solicitarlo en el futuro, resulta imposible su solicitud.

El propio Schauble ( Ministro de Finanzas alemán ) declaró que el Bundestag no aprobaría una nueva solicitud de rescate tras la reciente petición de 100.000 millones de € para el sistema financiero, que al final recae igualmente sobre el Estado y representa un incremento de deuda y déficit.

Hace pocos días Barrons ( semanario financiero del grupo de Wall Street Journal ) publicaba un artículo en el que volvía a incidir en la problemática de la supervivencia del Euro. Aunque en periodo de tregua, España continúa estando en el ojo del huracán y el problema del país sigue siendo el mismo o peor. No existe crecimiento en la economía ni perspectivas reales de que pueda haberlo, excepto algún visionario del Gobierno y afines nadie más ve esa posibilidad.

El año que viene se espera una caída del PIB del 1,5 %, casi todos los análisis de diferentes organizaciones coinciden en este parámetro, nuestro gobierno calcula un descenso del 0,5 % ( una desviación del 1 % significan 10.000 millones de € de nuevos recortes ). El desempleo tenderá a aumentar y el consumo privado lleva más de 29 meses cayendo de forma continuada. Ayer mismo se sabía que la inversión en obra pública retrocedía a niveles de hace 16 años. Las medidas continuadas de recortes van encaminadas a un proceso largo y desesperante de devaluación interna y todas las esperanzas están puestas en las exportaciones .

En este escenario el problema que vuelve a presentarse con el nuevo año es que otra vez España y el resto de países europeos con economías débiles, tienen que volver a financiarse en los mercados. En los últimos tiempos y gracias al BCE y su “barra libre de liquidez”, los bancos españoles han sido los principales compradores de la deuda emitida por el país. Esta operación que reporta a la banca grandes beneficios sin hacer prácticamente nada, paga un 1 % al BCE y recibe un 5 o 6 % del Estado ( y por tanto del bolsillo de todos los contribuyentes ), aumenta considerablemente su exposición al riesgo país y aunque no somos “Grecia”, nadie actualmente está exento de tener que reestructurar la deuda y provocar quitas a los tenedores de soberanos.

La pregunta que plantea el artículo de Barrons es hasta cuando Alemania estará dispuesta a financiar estas economías, la promesa de Draghi de hacer lo necesario pasa ineludiblemente por el país germano, igual que cualquier otro tipo de solicitud. Cada vez existen más opositores a las transferencias de capital entre los países del norte para asistir a los derrochadores del sur, siendo uno de los más inflexibles y reticentes el poderoso Bundesbank.

La asistencia financiera que han recibido los países rescatados, en su más amplia gama de matices, responde única y exclusivamente a la salvaguarda de los poderosos acreedores, los señores del capital. Una vez estos hayan recuperado su inversión o salvado el máximo posible en el peor de los casos, se producirá previsiblemente una ruptura de la concepción actual de la UE. Los países débiles deberán asumir el rol de países “low-cost” que sirven a las clases altas del norte para poder subsistir o emprender el difícil camino de la ruptura.

Obviamente el déficit es algo que España debe reducir, pero ¿ porqué hay que cumplir el objetivo marcado en 2020 y no en 2025 o 2030 ?. Martin Schulz ( Presidente del Parlamento Europeo ) ya declaró hace tiempo que España no podía cumplir con el calendario impuesto y que las medidas que se debían implementar ( de austeridad extrema ) resultaban inaceptables en un país democrático.

Viendo que Rajoy las implementa si o si ya sabemos a qué tipo de sistema estamos abocados, el próximo mandatario seguramente será Wert y nombrado a dedo ( las elecciones son un gasto innecesario).



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